122 años de la llegada de los primeros inmigrantes Ucranianos y Polacos a Misiones

El primer grupo estuvo formado por sesenta y nueve personas que arribaron en 1897 a Buenos Aires para luego ir a Misiones, a las que poco a poco se sumaron varios miles hasta el año 1903. Este grupo habría tenido como destino original a los Estados Unidos, pero al no cumplir con los requisitos sanitarios establecidos para embarcar fue rechazado y se le ofreció un nuevo destino: la Argentina. Ellos aceptaron, ya habían llegado hasta Hamburgo, se habían desprendido de todas sus propiedades de Galitzia, su destino seguía siendo América y eso era lo importante. Si recordamos que provenían de un imperio multinacional es fácil imaginar que al ignorar la idea de Estado nacional, tal como ya se la entendía en estas latitudes, les haya parecido que sería lo mismo ir a los Estados Unidos o la Argentina, pues todo era América.

Estos hombres y mujeres llegaron ignorando absolutamente el idioma español, las costumbres y características de la Argentina. Luego de muchos intentos frustrados por resolver dónde establecerse, un próspero sastre polaco de la ciudad de La Plata, Miguel Szelakowski, se puso en comunicación con el gobernador de Misiones, Don Juan José Lanusse y los envío allí. El gobernador quiso emplearlos como asalariados en establecimientos ganaderos de Posadas, pero no tuvo éxito. Entonces decidió enviarlos a Apóstoles. En carretas y por caminos casi inexistentes llegaron a la tierra prometida. No hubo ni discursos, ni piedras fundacionales, ni acto público alguno. Nadie podía imaginar que se estaba asistiendo al inicio del gran cambio de la región.
Los primeros grupos que llegaron a la región en el período 1897-1899 lo hicieron sin ningún tipo de recurso económico, eran agricultores rústicos, miserables y analfabetos. En cambio los galitzianos arribados en el año 1900 se caracterizaron por su mayor poder adquisitivo, sus diversas profesiones, educación. Para todos ellos fueron inicios muy duros, sin conocer las características del suelo, soportar un calor agobiante y la escasez de alimentos así como la falta de viviendas adecuadas para alojar a sus familias. Con sacrificio y arduo trabajo de por medio, se fue consolidando la inmigración ucraniana en Argentina.