Vuelve a Oberá el cura sanador Dario Betancourt

La Renovación Carismática Católica de Oberá organiza las Jornadas Diocesanas de Evangelización con el padre Darío Betancourt,  los días 11 y 12 de noviembre en el Parque  de las Naciones de Oberá. Inicia sábado 11 desde las 15 y la misa a las 18; el domingo 12 inicia las 8,30 y finaliza con la santa misa a las 15. Pedimos a todos los participantes que traigan  sillas o sillones para estar cómodos. Recibimos llamados de todo el pais, de Iguazú, Posadas, Corrientes, Ushuaia y paises vecinos, hay mucha expectativa. Invitamos a todos los que quieran renovar su fé a que nos acompañen, no solo a los católicos”, dijo Andrea Chirimiuk, miembro de la organización.

El Padre Darío Betancourt nació en Medellín, Colombia, el 6 de agosto de 1939, y fue ordenado sacerdote el 6 de septiembre de 1964.

Estudió Filosofía y Teología en la Universidad Gregoriana de Roma. En la Pontificia Academia Alfonsiana de la misma ciudad obtuvo el Doctorado en Teología Moral. En la Universidad de Fordham de la ciudad de New York, Estados Unidos, obtuvo la Licenciatura en Psicología.

Ejerció el ministerio de Párroco en la Diócesis de Brooklyn, New York, y de Asesor en los Cursillos de Cristiandad. Actualmente se dedica a dar cursos y seminarios de espiritualidad en muchos países del mundo, especialmente con médicos y sacerdotes, predicando en los cinco idiomas que habla a la perfección: español, inglés, francés, italiano y portugués.

Reconocido por su gran oratoria para transmitir el mensaje del Evangelio, ha viajado por los cinco continentes llevando la Palabra de Dios e invitando a la gente a acercarse a la fe católica. En cada ciudad o pueblo donde se presenta, congrega multitudes en un clima de oración y con un profundo contenido espiritual.

Mucha gente se acerca por su fama de “cura sanador”, término periodístico que el Padre Darío rechaza abiertamente y resalta siempre que “los curas sanadores no existen, el único que cura es Dios”. En este sentido es contundente y apela a la prudencia: “Yo rezo y la gente también, y lo que se pone en evidencia es la gracia de Dios”, afirma.